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Chamanismo: ¿medicina o sugestión? "Chamanismo: médicos ancestrales" (3)

July 1, 2015

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Nuestra herencia chamánica

June 8, 2015

Extracto de la colaboración de Michael Harner en el libro: “El viaje del chaman. Curación, poder y crecimiento personal.” Recopilado por Gary Doore, de varios autores.

 

 

Evidentemente, los chamanes también hacen otras cosas además de viajar a la realidad no ordinaria. Algunas de ellas, tales como hablar con las plantas, los animales y el conjunto de la naturaleza, pueden parecerles bastante extrañas a las personas de nuestra cultura.

 

Está claro que desde el punto de vista de  la psicología occidental, estas actividades parecen neuróticas o propias de un perturbado mental. No obstante, nuestros antepasados las practicaron y  lograron  sobrevivir tres millones de años, mientras que en los países «civilizados» de la actualidad, en los que la gente no habla con el planeta ni con sus habitantes, nos enfrentamos,  por incomunicación tal vez, a la posibilidad de una destrucción nuclear y de una catástrofe ecológica.

 

De estos hechos podemos deducir nuestras propias conclusiones, en cuanto a la mayor sensatez de unos o de otros supuestos culturales.

 

Los chamanes afirman que debemos hablar con las plantas y los árboles, así como con los animales y las rocas, porque nuestras vidas y nuestros espíritus están vinculados a los suyos. En las culturas chamánicas todo se considera interrelacionado e interdependiente, y no sólo lo que la gente comúnmente denomina seres «vivientes». Desde el punto de vista chamánico, todo cuanto existe está vivo. Pero ¿cómo podemos comprobar que todas las cosas están vivas? Comunicándonos con ellas en estado de conciencia chamánico y especial­ mente por medio del sistema de viajes.

 

A pesar de que la palabra chamán procede de Siberia, el propio chamanismo es una tradición extendida por todo el mundo. Se ha practicado en todos los continentes habitados y en Occidente sólo ha sido eliminado debido a la influencia de la Iglesia. Por ejemplo, a través de la Inquisición cuando muchos chamanes fueron exterminados como «brujos», «brujas», etc. En realidad, el chamanismo ha sobrevivido en su forma antigua, sirviéndose del tambor para viajar, por lo menos hasta la década de 1930-40 en el norte de Europa, entre los saami o sami (lapones).

 

El chamanismo no es una tradición espiritual exclusivamente oriental u occidental. Es simplemente nuestra tradición humana común, destruida con la aparición de las iglesias estatales, tanto en Oriente como en Occidente.

 

Una de las razones por las que se lo elimina es el menosprecio que supone para la iglesia estatal -o por lo menos para sus organizadores o conservadores- el hecho de que circulen centenares y millares de profetas. En el chamanismo cada uno es su propio profeta, y obtiene revelaciones espirituales directamente de las fuentes más elevadas. Dicha gente pone en peligro el orden establecido; son subversivos. Después de todo, si cada uno es una autoridad, la posibilidad de crear un monopolio basado en el privilegio de acceso o el derecho a interpretar las palabras de unos pocos profetas oficiales o libros sagrados es sumamente remota.

 

Tanto si examinamos la historia de Oriente como la de Occidente, vemos que han tenido lugar muchas eliminaciones de chamanes por parte de las autoridades de los diversos tipos de religiones estatales, a lo largo de lo que denominamos civilización. Pero ahora estamos en una época, por lo menos en Norteamérica y en otros países, en la que la Iglesia ya no goza del poder absoluto de antaño. En algunos casos, evidentemente, sigue ostentando cierto poder, como por ejemplo en Escandinavia, donde los misioneros luteranos todavía les prohíben el uso del tambor a los lapones  ¡probablemente porque saben que funciona! Pero en general vuelve a ser legal la práctica del chamanismo en Occidente. Estamos saliendo de nuestros escondrijos, de la era del oscurantismo, de camino hacia nuestra propia casa.

 

No pretendemos ser «indios», ni adoptar un estilo cultural arcaico incompatible con nosotros. Por el contrario, nos pro­ponemos simplemente actuar como seres «humanos», volviendo a una visión del mundo más sana y sensata que poseíamos con anterioridad a la fundación de la Iglesia y el Estado.

 

Prueba del progreso en esta vuelta a nuestras raíces chamánicas es el hecho de que ahora los viajes chamánicos se denominan «imaginación orientada» o «visualización», e incluso son aceptados en ciertos círculos médicos oficiales. No obstante, conviene aclarar que el auténtico viaje chamánico va mucho más allá de lo denominado <imaginación orientada>.

 

Siguen existiendo, empero, muchos prejuicios contra el chamanismo, basados principalmente en una idea errónea de lo que es. Como he intentado explicar, en realidad el chamanismo consiste simplemente en volver a nuestra naturaleza humana común y establecer de nuevo contacto con las plantas, los animales y con el propio planeta.  Por consiguiente, cuando alguien de la civilización occidental afirma que el chamanismo no es idóneo para él, lo que está diciendo en realidad probablemente sin saberlo es que no desea ponerse espiritualmente en contacto con el planeta, con las demás especies, con su propio corazón, ni con su alma. Aunque tal vez no sea esto lo que pretenden decir. Lo más probable es que simplemente ignoren lo que el chamanismo es en realidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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