Consultoría Chamánica 

 

Por Michael Harner. Texto del libro "El viaje del Chamán." 
 

En este capítulo, el término consultoría chamánica se utiliza para describir los métodos específicos que he elaborado para ayudar a los pacientes a trabajar en los problemas de la vida. Estos métodos son «vivenciales» en contraste con los enfoques «verbales» o analíticos de los métodos occidentales de asesoramiento, y se basan en la técnica del viaje del chamanismo clásico.


La consultoría chamánica, y en especial el método registrado como Harner Method Shamanic Counseling, es un sistema diseñado para permitirles a los sujetos emprender sus propios viajes chamánicos de adivinación a la realidad no cotidiana, donde obtienen personalmente sabiduría y orientación espiritual directa, en respuesta a las cuestiones más importantes de su vida. Otros utilizan el término asesoramiento chamánico con referencia a distintos métodos de trabajar con los sujetos, incluidos ciertos enfoques «médicos», o como sinónimo de curación chamánica. Por ello hemos adoptado la designación Harner Method, a fin de evitar confusiones.
 

A pesar de que está basado en los métodos chamánicos clásicos, el consultoría tiene ciertas innovaciones que lo diferencian de los sistemas del chamanismo tradicional. Por ejemplo, la adivinación o viaje a la realidad no cotidiana para resolver el problema ha sido emprendido tradicionalmente por el chamán en nombre del solicitante, en tanto que una de las características principales de la consultoría chamánica ha consistido en invertir el proceso, de modo tal que sea el sujeto asesorado quien se convierta en su propio chamán para este tipo de viaje. El objeto de este cambio es el de que el solicitante recupere el poder y la autoridad espiritual.

 

Otra innovación ha consistido en la introducción de métodos electrónicos, en lugar de la técnica de tambores en directo, para la inducción del estado de conciencia chamánico (ECC). En este sistema el cliente utiliza una grabación del sonido de los tambores en un magnetófono para producir los estímulos sónicos necesarios que le facilitarán el viaje a la realidad no ordinaria en un ECC.
El sonido del tambor, escuchado por unos auriculares, ha resultado ser un método eficaz en este sentido y tiene la ventaja adicional de no crear las molestias potenciales de los tambores en directo, en las estridentes condiciones urbanas en las que la mayoría de las sesiones de consultoría se ven obligadas a tener lugar en el seno de nuestra cultura. El uso de una grabación de los tambores también le permite al consultor chamánico utilizar otra innovación importante de este sistema, la técnica de narración simultánea, que le permite al cliente describir los detalles de su viaje sobre la marcha.

 

La narración simultánea es posible gracias a que el sonido de los tambores se limita a los auriculares del cliente y por consiguiente no impide que se oiga su narración, como lo harían los tambores en directo. La narración del cliente consiste en una descripción verbal de lo que ocurre en el viaje y le brinda la oportunidad de considerar la respuesta a su pregunta, con la ayuda del consultor. También se realiza una grabación de la narración, para dejar constancia permanente del viaje, que luego se entrega al paciente a fin de que la utilice para sus propios fines.

 

A partir de cierto trabajo preparatorio y exploratorio, en el cual el cliente se familiariza con el territorio y los recursos de la realidad no cotidiana, las sesiones de consultoría suelen dedicarse a la búsqueda de respuesta a una pregunta especifica que el cliente trae consigo, pregunta generalmente concerniente a un problema cuya resolución es de suma importancia en aquel momento de su vida. La función del consultor, en esta etapa, consiste en ayudar al solicitante a aclarar la pregunta con precisión y asegurarse a su vez de que se formula del modo más apropiado. A través del diálogo y de preguntas mutuas, el paciente y el consultor clarifican la pregunta. Entonces el solicitante emprende un viaje a la realidad no cotidiana, en busca de ayuda entre las grandes fuentes de sabiduría que allí se encuentran.

 

El proceso de obtención de una respuesta a este tipo de preguntas vitales suele incluir muchos elementos espontáneos de la experiencia chamánica clásica, tales como la formulación de la respuesta por mediación de animales de poder en forma de pantomima o cuadros simbólicos; diálogos con personajes o espíritus místicos reveladores de una profunda introspección; experiencias iniciáticas, «vuelos mágicos», fenómenos extracorporales, etc. El material visionario que suele emerger es típicamente de naturaleza mística o transpersonal. Encuentros con formas espirituales como la del gran maestro, interacción con animales de poder o espíritus guardianes, visitas a reinos de extraordinaria belleza y armonía, visiones de luces y paisajes de otros mundos, y comunicación con espíritus de difuntos, son algunas de las experiencias más frecuentes.

 

Conforme éstas se manifiestan y graban en la narración del paciente, se obtiene abundante material para un análisis y discusión posterior entre el solicitante y el consultor, etapa en la cual ambos realizan un esfuerzo conjunto para extraer los detalles más significativos de la respuesta obtenida durante el viaje a la pregunta del cliente.

 

Debido a la poderosa naturaleza de estas técnicas, los psicólogos y psicoterapeutas que han estudiado el sistema opinan que la consultoría chamánica está dotado del potencial necesario para acelerar significativamente el proceso de crecimiento personal, ya que en muchos casos permite la obtención de resultados notorios en un tiempo muy inferior al de los métodos tradicionales de consultoría occidentales.

 

Un sistema de adquisición de poder personal

 

La razón para invertir el modelo chamánico clásico y transformar al paciente en chamán durante el viaje adivinatorio, se debe a que intentamos superar la idea de que el solicitante necesita la mediación espiritual de alguien distinto de sí mismo. Deseamos que la gente descubra que, dadas las facilidades necesarias, puede adivinar directa y personalmente las respuestas exactas a las preguntas que le preocupen. Así pues, cabe describir la consultoría chamánica como un método de adquisición de poder personal, gracias al cual uno aprende a respetar su propia habilidad para obtener sabiduría espiritual, sin tener que depender de mediadores ajenos. Se trata de devolverle a la gente algo que en otra época se le arrebató, cuando las religiones estatales comenzaron a monopolizar a perpetuidad el acceso al conocimiento espiritual.

 

Esta innovación, aunque no tradicional, concuerda a pesar de ello con la actitud básica del chamanismo clásico, en el que se ha supuesto desde el principio que el individuo puede tener acceso a la introspección espiritual. En realidad, ha sido este supuesto el que ha permitido la continuidad de la formación chamánica y la existencia ininterrumpida de maestros. La consultoría chamánica se limita a llevar el igualitarismo espiritual del chamanismo un paso más allá, al considerar que con los métodos de comunicación y tecnología modernos es posible formar a más gente que nunca para que se conviertan en sus propios chamanes. Por consiguiente, sólo intentamos poner en práctica la democracia espiritual implícita en el chamanismo desde el primer momento.

 

Así pues, sería contraproducente en la consultoría chamánica que el solicitante adoptara, por así decirlo, una actitud pasiva, permitiendo que fuera otro quien realizara el viaje adivinatorio en su lugar, contradiciendo de ese modo la idea de restaurar la autoridad en el individuo. Por el contrario, el consultor realiza todos los esfuerzos necesarios para que el sujeto sea capaz de operar independientemente en la realidad no cotidiana, durante su viaje con fines adivinatorios. Vemos, por consiguiente, que el concepto de adquisición de poder es fundamental en este sistema. También es interesante destacar que, con el crecimiento de la denominada «era de la información», este mismo concepto se está extendiendo a otras áreas. Los microordenadores, por ejemplo, permiten que una amplia gama de información en numerosos campos, antes monopolizada por un puñado de especialistas privilegiados, esté ahora al alcance de la mayoría. Asimismo, lo que nosotros nos proponemos es abrir nuevas vías de comunicación en el chamanismo, sendas que habían desaparecido con el crecimiento de la civilización, después de estar al alcance de nuestros antepasados.

 

Condiciones de los solicitantes y consultores

La condición necesaria que deben tener los clientes. A pesar de que está basado en los métodos chamánicos clásicos, el consultoría tiene ciertas innovaciones que lo diferencian de los sistemas del chamanismo tradicional. Por ejemplo, la adivinación o viaje a la realidad no cotidiana para resolver el problema ha sido emprendido tradicionalmente por el chamán en nombre del solicitante, en tanto que una de las características principales de la consultoría chamánica ha consistido en invertir el proceso, de modo tal que sea el sujeto asesorado quien se convierta en su propio chamán para este tipo de viaje. El objeto de este cambio es el de que el solicitante recupere el poder y la autoridad espiritual.

 

Otra innovación ha consistido en la introducción de métodos electrónicos, en lugar de la técnica de tambores en directo, para la inducción del estado de conciencia chamánico (ECC). En este sistema el cliente utiliza una grabación del sonido de los tambores en un magnetófono para producir los estímulos sónicos necesarios que le facilitarán el viaje a la realidad no ordinaria en un ECC.
El sonido del tambor, escuchado por unos auriculares, ha resultado ser un método eficaz en este sentido y tiene la ventaja adicional de no crear las molestias potenciales de los tambores en directo, en las estridentes condiciones urbanas en las que la mayoría de las sesiones de consultoría se ven obligadas a tener lugar en el seno de nuestra cultura. El uso de una grabación de los tambores también le permite al consultor chamánico utilizar otra innovación importante de este sistema, la técnica de narración simultánea, que le permite al cliente describir los detalles de su viaje sobre la marcha.

 

La narración simultánea es posible gracias a que el sonido de los tambores se limita a los auriculares del cliente y por consiguiente no impide que se oiga su narración, como lo harían los tambores en directo. La narración del cliente consiste en una descripción verbal de lo que ocurre en el viaje y le brinda la oportunidad de considerar la respuesta a su pregunta, con la ayuda del consultor. También se realiza una grabación de la narración, para dejar constancia permanente del viaje, que luego se entrega al paciente a fin de que la utilice para sus propios fines.

 

A partir de cierto trabajo preparatorio y exploratorio, en el cual el cliente se familiariza con el territorio y los recursos de la realidad no cotidiana, las sesiones de consultoría suelen dedicarse a la búsqueda de respuesta a una pregunta especifica que el cliente trae consigo, pregunta generalmente concerniente a un problema cuya resolución es de suma importancia en aquel momento de su vida. La función del consultor, en esta etapa, consiste en ayudar al solicitante a aclarar la pregunta con precisión y asegurarse a su vez de que se formula del modo más apropiado. A través del diálogo y de preguntas mutuas, el paciente y el consultor clarifican la pregunta. Entonces el solicitante emprende un viaje a la realidad no cotidiana, en busca de ayuda entre las grandes fuentes de sabiduría que allí se encuentran.

 

El proceso de obtención de una respuesta a este tipo de preguntas vitales suele incluir muchos elementos espontáneos de la experiencia chamánica clásica, tales como la formulación de la respuesta por mediación de animales de poder en forma de pantomima o cuadros simbólicos; diálogos con personajes o espíritus místicos reveladores de una profunda introspección; experiencias iniciáticas, «vuelos mágicos», fenómenos extracorporales, etc. El material visionario que suele emerger es típicamente de naturaleza mística o transpersonal. Encuentros con formas espirituales como la del gran maestro, interacción con animales de poder o espíritus guardianes, visitas a reinos de extraordinaria belleza y armonía, visiones de luces y paisajes de otros mundos, y comunicación con espíritus de difuntos, son algunas de las experiencias más frecuentes.

 

Conforme éstas se manifiestan y graban en la narración del paciente, se obtiene abundante material para un análisis y discusión posterior entre el solicitante y el consultor, etapa en la cual ambos realizan un esfuerzo conjunto para extraer los detalles más significativos de la respuesta obtenida durante el viaje a la pregunta del cliente.

 

Debido a la poderosa naturaleza de estas técnicas, los psicólogos y psicoterapeutas que han estudiado el sistema opinan que la consultoría chamánica está dotado del potencial necesario para acelerar significativamente el proceso de crecimiento personal, ya que en muchos casos permite la obtención de resultados notorios en un tiempo muy inferior al de los métodos tradicionales de consultoría occidentales.

 

Un sistema de adquisición de poder personal

 

La razón para invertir el modelo chamánico clásico y transformar al paciente en chamán durante el viaje adivinatorio, se debe a que intentamos superar la idea de que el solicitante necesita la mediación espiritual de alguien distinto de sí mismo. Deseamos que la gente descubra que, dadas las facilidades necesarias, puede adivinar directa y personalmente las respuestas exactas a las preguntas que le preocupen. Así pues, cabe describir la consultoría chamánica como un método de adquisición de poder personal, gracias al cual uno aprende a respetar su propia habilidad para obtener sabiduría espiritual, sin tener que depender de mediadores ajenos. Se trata de devolverle a la gente algo que en otra época se le arrebató, cuando las religiones estatales comenzaron a monopolizar a perpetuidad el acceso al conocimiento espiritual.

 

Esta innovación, aunque no tradicional, concuerda a pesar de ello con la actitud básica del chamanismo clásico, en el que se ha supuesto desde el principio que el individuo puede tener acceso a la introspección espiritual. En realidad, ha sido este supuesto el que ha permitido la continuidad de la formación chamánica y la existencia ininterrumpida de maestros. La consultoría chamánica se limita a llevar el igualitarismo espiritual del chamanismo un paso más allá, al considerar que con los métodos de comunicación y tecnología modernos es posible formar a más gente que nunca para que se conviertan en sus propios chamanes. Por consiguiente, sólo intentamos poner en práctica la democracia espiritual implícita en el chamanismo desde el primer momento.

 

Así pues, sería contraproducente en la consultoría chamánica que el solicitante adoptara, por así decirlo, una actitud pasiva, permitiendo que fuera otro quien realizara el viaje adivinatorio en su lugar, contradiciendo de ese modo la idea de restaurar la autoridad en el individuo. Por el contrario, el consultor realiza todos los esfuerzos necesarios para que el sujeto sea capaz de operar independientemente en la realidad no cotidiana, durante su viaje con fines adivinatorios. Vemos, por consiguiente, que el concepto de adquisición de poder es fundamental en este sistema. También es interesante destacar que, con el crecimiento de la denominada «era de la información», este mismo concepto se está extendiendo a otras áreas. Los microordenadores, por ejemplo, permiten que una amplia gama de información en numerosos campos, antes monopolizada por un puñado de especialistas privilegiados, esté ahora al alcance de la mayoría. Asimismo, lo que nosotros nos proponemos es abrir nuevas vías de comunicación en el chamanismo, sendas que habían desaparecido con el crecimiento de la civilización, después de estar al alcance de nuestros antepasados.

 

Condiciones de los solicitantes y consultores

La condición necesaria que deben tener los clientes de consultores chamánicos es que sean capaces de visualizar, por lo menos en cierta medida, ya que si el sujeto pertenece a la pequeña minoría de no visualizadores, es improbable que el viaje chamánico le sea lo suficientemente claro como para serle de utilidad en una situación dada. Sin embargo, cabe destacar que, con toda probabilidad, el noventa por ciento de la población puede visualizar lo suficientemente bien para este fin.

 

Por otra parte, la consultoría chamánica es apropiado para todo aquél que esté dispuesto a invertir seriamente todos los recursos disponibles en las cuestiones importantes de su vida. Sin embargo, cabe destacar, como detalle práctico, que la mayoría de los individuos que se interesan por el estudio de estos métodos suelen ser inteligentes, con una buena formación, además de curiosos y carentes de prejuicios. No acostumbran a ser «seguidores» ni partidarios de ninguna fe ni dogma en particular, sino individuos anhelantes de saber, cuyo deseo es el de hallar un método espiritual que funcione y al que puedan confiarle su propia vida. Además de estas cualidades, generalmente aspiran a recuperar su propia autoridad y autonomía, y suelen combinar un alto grado de individualismo con el deseo de encontrar un sentido más profundo a la vida en comunidad.

 

La función básica del consultor consiste simplemente en ayudar al solicitante a ser eficaz en el empleo de métodos de consultoría chamánica, pero sin aconsejar al cliente en cuanto al significado de los símbolos u otra información procedente del viaje adivinatorio.

Se habla frecuentemente de los significados en las sesiones de consultoría, pero la labor constante del consultor es la de transferirle al sujeto el poder de interpretación. El principio en este caso es el de que nadie está mejor preparado para comprender los mensajes del viaje que el propio protagonista, además de que los mensajes han sido perfectamente elaborados para él.

 

La condición más importante del consultor chamánico debe ser su ferviente deseo de ayudar a los demás, sin cuyo requisito le será imposible establecer un firme vínculo con la fuente del gran poder, la armonía y la compasión necesarias para la labor chamánica. Además de este requisito fundamental, para ser un consultor chamánico eficaz es indispensable conocer el chamanismo a fondo. Cuando una persona cumpla esta condición, el resto de las cualidades útiles de un buen consultor le vendrán por añadidura.

 

Una condición en la que conviene hacer hincapié es el desarrollo de una postura de no interferencia, lo que equivale a respetar la libertad del paciente y a confirmarle su derecho (y, por supuesto, su obligación) a no depender de nadie en la realidad cotidiana para responder a sus preguntas. Debe aceptar la responsabilidad de acudir directamente a las mismas fuentes de revelación de esa profunda sabiduría que siempre han estado a disposición de los visionarios, místicos y chamanes a lo largo de la historia.

 

En este proceso, el consultor alienta por todos los medios a su paciente a convertirse en autosuficiente e independiente. Una preocupación sincera por el bienestar del solicitante (verdadera base de la ética profesional) exige que el consultor se resista a toda tentación de crear cualquier tipo de dependencia, esforzándose, por el contrario, en desarrollar una actitud no vinculante con los asesorados, lo que no significa, por otra parte, que deba ser frío o indiferente. Esto obliga ineludiblemente al consultor a ocuparse de cualquier problema personal (inseguridad, miedo, avaricia, etc.) que pueda influir en su relación con los solicitantes. Por consiguiente, para ser competentes en este sistema, los consultores se ven obligados a conocerse cada vez más a fondo. Con este propósito, deberán utilizar la consultoría chamánica para sí mismos así como para sus pacientes. De este modo, el consultoría puede convertirse en una verdadera senda espiritual que suponga un proceso de crecimiento continuo tanto para el sujeto consultante como para su consultor.

 

A pesar de que el verdadero propósito del consultor es el de permitirle al paciente que opere independientemente, también es importante resaltar que incluso los que han trabajado con estas técnicas durante muchos años suelen preferir que alguien esté presente para escuchar el desarrollo del viaje, ya que esto agudiza la disciplina de tener que comunicar lo que ocurre y para mucha gente tiende a intensificar la experiencia.

 

Además, recordemos que dicho proceso de comunicación no se realiza sólo para quien está escuchando, ya que al volver a oír la grabación de lo ocurrido durante el viaje, uno se está comunicando en realidad consigo mismo. Así, es frecuente fijarse en detalles que de otro modo habrían sido olvidados o pasado inadvertidos. Por consiguiente, es muy ventajoso trabajar con otra persona.

 

Otro factor a tener en cuenta es el de que, al revisar y analizar un viaje con un paciente, el consultor experimentado con frecuencia podrá resaltar y llamar la atención del cliente sobre el material importante que, en el caso de trabajar solo, podría no haber sido considerado digno de atención. Mucha gente tiende a bloquear material simbólico significativo u otros aspectos reveladores del viaje ya que, al hallarlos amenazadores o dolorosos, optan por ignorarlos. Sin embargo, cuando esto ocurre suele ser evidente para el consultor y puede entonces dirigir cuidadosamente la atención del sujeto al material en cuestión, formulando las preguntas adecuadas.

Finalmente, los consultores chamánicos no deben pretender que practican psicoterapia o que se ocupan de psicopatología, ni siquiera curación. Esto debe estar claro desde el primer momento de la relación entre el consultor y su asesorado. El consultor no le aconseja con respecto a sus problemas, sino que se limita a facilitar su contacto con las fuentes de orientación en la realidad no ordinaria, donde las respuestas que se reciben son típicamente sabias, benevolentes, compasivas, éticas y armoniosas.

 

Problemas de los que se ocupa la consultoría chamánica

 

La consultoría chamánica se ocupa de todo tipo de problemas que pueda aportar el paciente. Habitualmente se considera prioritario el trabajo con problemas personales, pero a través de estos métodos se puede obtener un conocimiento increíble de cualquier cuestión importante, tanto si le afecta a uno mismo como a los demás. En cierto sentido, los grandes genios de la historia de la ciencia que han tenido revelaciones (a menudo de naturaleza visual) referentes a problemas relativos a su campo de acción ha estado practicando estos mismos métodos de un modo inconsciente, con o sin disciplina. Sin embargo, mediante estas técnicas la gente común puede tener acceso a una introspección profunda e incluso a los pequeños detalles relacionados con la operatividad y utilización en la práctica de dicha introspección.

 

Por ejemplo, en respuesta a una pregunta sobre un problema de salud, el solicitante puede recibir instrucciones sumamente detalladas en cuanto a la comida que debe ingerir, las hierbas que tiene que tomar, el tipo y cantidad de ejercicio que necesita, etc. O también puede que sane inesperada y espontáneamente, quizá gracias a la intervención de alguno de los muchos tipos de entidades que pueblan la realidad no cotidiana. En cualquier caso, el consultor no se atribuye el mérito de lo ocurrido, sino que lo otorga a las verdaderas fuentes de donde procede.

 

Es importante resaltar que, a pesar de que pueden recibirse consejos relacionados con la salud, o bien realizarse una curación espontánea durante el consultoría chamánica, este método no capacita al consultor para diagnosticar o curar, ni lo convierte en un experto en ningún otro aspecto del chamanismo a excepción de los viajes adivinatorios. Ha sido elaborado exclusivamente para permitir que los solicitantes obtengan sus propias respuestas a cuestiones de importancia vital, trasladándose a la realidad no ordinaria y poniéndose en contacto con la increíble sabiduría que pueden alcanzar quienes estén dispuestos a invertir el tiempo y el esfuerzo necesarios como para obtener los instrumentos y las técnicas adecuadas.

 

Esto, evidentemente, no significa que en la sociedad contemporánea no haya lugar para ese tipo de chamanismo clásico en el que el chamán viaja, para ayudar al paciente, con fines distintos al de la adivinación. En realidad, la persona que haya recibido formación en consultoría chamánica estará en buenas condiciones para ayudar a los demás por los medios más tradicionales, pero sólo cuando haya resuelto sus propios problemas. Después de todo, ayudarse a sí mismo no es más que el primer paso en el chamanismo clásico, y estas técnicas de consultoría están concebidas principalmente para permitirle a la gente dar el primer paso. Sin embargo, más adelante puede que uno desee ayudar a los demás, cuando vea cada vez con mayor claridad que, ayudando al prójimo, se ayuda a sí mismo.

 

Muchos solicitantes descubren que trabajando en sus problemas reciben conocimientos procedentes de la realidad no cotidiana que pueden utilizar para propósitos más amplios. Por ejemplo, comenzando por recibir consultoría como paciente, uno puede aprender gradualmente las técnicas del consultor.

 

Algunos de los que reciben formación como consultores chamánicos practican ya la psicoterapia u otra profesión semejante y desean aprender otro sistema para ayudar a sus clientes. Otros no han comenzado todavía a ayudar profesionalmente a los demás, pero se proponen hacerlo directamente como consultores chamánicos. Y también hay quienes sólo quieren utilizar estos métodos para ayudar a solucionar los problemas en su propia vida. El propósito para el que cada uno usa el consultoría chamánico es una cuestión eminentemente personal.

 

Autonomía del sistema de consultoría chamánico

 

Con frecuencia se me pregunta si es necesario o útil disponer de una formación en métodos psicoterapéuticos o de consultoría tradicionales para convertirse en consultor chamánico. Evidentemente, muchos de los que practican métodos occidentales tradicionales sienten una gran preocupación y compasión por los demás, y han aprendido técnicas para establecer y mantener una buena relación con el sujeto, pero antes de que dichos profesionales puedan aprender los métodos de consultoría chamánica suelen necesitar, por así decirlo, cierta «desprogramación». Esto no significa que deban abandonar los procedimientos terapéuticos en los que han sido formados, o por lo menos no por completo, sino que al practicar el consultoría chamánica deben adoptar una metodología que puede ser nueva para ellos y esto les demandará una mayor disciplina que a alguien que no practique ningún enfoque previo. En otras palabras: a veces es ventajoso no llevar la carga de otros modelos y terminologías ajenos al consultoría chamánica, e innecesarios para la práctica del mismo. No supone ventaja alguna haber sido formado en métodos de consultoría occidentales; lo verdaderamente importante es la comprensión del chamanismo y, evidentemente, la personalidad del individuo a tratar.

 

Es necesario destacar, una vez más, que el consultor chamánico no intenta tratar la psicopatología, ni siquiera la neurosis. Esto se debe en primer lugar a que usamos un sistema chamánico y el chamanismo no se ocupa de los problemas personales en términos de dichos conceptos, desarrollados específicamente en el contexto del reciente paradigma occidental. Esto no significa que los fenómenos a los que hacen referencia muchos conceptos no existan, sino simplemente que el chamanismo no trabaja sobre dichos modelos. El consultor chamánico no pretende en modo alguno introducirse en los sistemas occidentales modernos de psicoterapia, donde los conceptos y definiciones en cuestión se dan por sentados. Por el contrario, trabaja en un sistema distinto, venerable, demostrado por el tiempo y, no obstante, todavía aplicable a nuestros problemas actuales.

 

Por consiguiente, si uno tiene un problema en la vida, sea cual fuere su naturaleza, suele ser posible obtener ayuda para resolverlo a través de los métodos de consultoría chamánica. La función del consultor, entonces, es simplemente la de ayudar al paciente a perfilar la definición del problema, para que esté claro en su mente. Entonces, cuando se puede formular el problema con precisión, el paciente utiliza métodos chamánicos para resolverlo. Pero recordemos que dicha ayuda no procede del consultor en la realidad cotidiana, sino del viaje adivinatorio del propio cliente a la realidad no cotidiana, donde encuentran los verdaderos consultores.

 

Los problemas vitales de los que se ocupa el consultoría chamánico pueden ser los de alguien que no es neurótico, o que lo es ligeramente, o, inclusive, que lo es en grado sumo. Pero el hecho de que un problema en particular pueda ser de origen neurótico es algo que no debe preocupar al consultor chamánico, que simplemente opera en un marco en el que dicha cuestión carece de importancia. Por ejemplo, el hecho de que cierto miedo del que deba ocuparse tenga su origen en un complejo materno no resuelto o en un trauma de la primera infancia, es una cuestión que no interviene en el proceso de consultoría chamánica. La experiencia de los chamanes indica que cualquier respuesta o consejo que se reciba en un viaje adivinatorio está perfectamente elaborado para beneficiar a su receptor en la forma más apropiada, se ajuste o no a los procesos descritos en otros sistemas como «resolución de complejos neuróticos». En realidad, como se ha dicho anteriormente, muchos psicoterapeutas han expresado la opinión de que el consultoría chamánica es de gran valor terapéutico, por lo que los beneficios de dicho sistema a este respecto son realmente incuestionables. La cuestión es el modelo v la terminología que uno desee utilizar para ayudar a sus clientes a resolver sus problemas.

 

Ésta es la razón por la que me resisto a utilizar términos del psicoanálisis occidental, o de otros sistemas que operan sobre la mente, para describir el proceso de consultoría chamánica. Por ejemplo, puede que a algunos les tiente describir el viaje en términos de «libre asociación», basándose en el uso de la imaginería o visualización. Sin embargo, yo siempre me siento incómodo al intentar traducir lo que ocurre en un campo prácticamente desconocido como el chamanismo. en términos que lo encuadren nítidamente en un sistema conocido. Me parece peligroso el uso a priori de frases psicológicas para describir dichos fenómenos, puesto que ello sugeriría erróneamente que tenemos un conocimiento científico exacto de lo que ocurre en el chamanismo, cuando en realidad no así.

 

Esto no significa que el consultoría chamánica sea necesariamente incompatible con otros enfoques. Sin embargo, yo les aconsejaría a los consultores potenciales que le brindaran al chamanismo la oportunidad de funcionar por su cuenta. Después de todo, lo ha hecho a lo largo de decenas de millares de años y a fin de que sus resultados sean satisfactorios no es necesario, por consiguiente, «mejorarlo» con conceptos y técnicas de otros sistemas, como por ejemplo haciendo referencia a los arquetipos del inconsciente, al concepto de los chakras, etc. El chamanismo merece respeto por lo que es y parece presuntuoso pretender mejorarlo antes de comprender el propio sistema de un modo vívido y pleno y ser consciente de su poder.

 

He visto repetidamente a muchas personas que, después de comenzar con un conocimiento muy superficial del chamanismo, lo han ido respetando cada vez más conforme trabajaban con el mismo, hasta llegar a estar verdaderamente impresionados por el poder e integridad del sistema de consultoría chamánica, cuando se dan cuenta de sus posibilidades. Se trata de un sistema plenamente autónomo que funciona por sí solo, sin necesidad de ninguna «ayuda». Ha sido probado por la humanidad a lo largo de los tiempos más que cualquier otro sistema mental-espiritual, y como tal merece ser respetado. Por consiguiente, el método de consultoría chamánica basado en estos antiguos y demostrados sistemas de trabajar con la mente y el espíritu humanos, no necesita justificación alguna para ser independiente de otros sistemas. En realidad, debido a la naturaleza de su enfoque, que abarca a la totalidad de la persona y utiliza ampliamente tanto el poder visionario de la mente como sus facultades analíticas, el consultoría chamánica a menudo parece ser por lo menos tan plenamente eficaz en su capacidad de transformación como los métodos basados exclusivamente en la mente analítica.

 de consultores chamánicos es que sean capaces de visualizar, por lo menos en cierta medida, ya que si el sujeto pertenece a la pequeña minoría de no visualizadores, es improbable que el viaje chamánico le sea lo suficientemente claro como para serle de utilidad en una situación dada. Sin embargo, cabe destacar que, con toda probabilidad, el noventa por ciento de la población puede visualizar lo suficientemente bien para este fin.

 

Por otra parte, el consultoría chamánica es apropiado para todo aquél que esté dispuesto a invertir seriamente todos los recursos disponibles en las cuestiones importantes de su vida. Sin embargo, cabe destacar, como detalle práctico, que la mayoría de los individuos que se interesan por el estudio de estos métodos suelen ser inteligentes, con una buena formación, además de curiosos y carentes de prejuicios. No acostumbran a ser «seguidores» ni partidarios de ninguna fe ni dogma en particular, sino individuos anhelantes de saber, cuyo deseo es el de hallar un método espiritual que funcione y al que puedan confiarle su propia vida. Además de estas cualidades, generalmente aspiran a recuperar su propia autoridad y autonomía, y suelen combinar un alto grado de individualismo con el deseo de encontrar un sentido más profundo a la vida en comunidad.

 

La función básica del consultor consiste simplemente en ayudar al solicitante a ser eficaz en el empleo de métodos de consultoría chamánica, pero sin aconsejar al cliente en cuanto al significado de los símbolos u otra información procedente del viaje adivinatorio.

Se habla frecuentemente de los significados en las sesiones de consultoría, pero la labor constante del consultor es la de transferirle al sujeto el poder de interpretación. El principio en este caso es el de que nadie está mejor preparado para comprender los mensajes del viaje que el propio protagonista, además de que los mensajes han sido perfectamente elaborados para él.

 

La condición más importante del consultor chamánico debe ser su ferviente deseo de ayudar a los demás, sin cuyo requisito le será imposible establecer un firme vínculo con la fuente del gran poder, la armonía y la compasión necesarias para la labor chamánica. Además de este requisito fundamental, para ser un consultor chamánico eficaz es indispensable conocer el chamanismo a fondo. Cuando una persona cumpla esta condición, el resto de las cualidades útiles de un buen consultor le vendrán por añadidura.

 

Una condición en la que conviene hacer hincapié es el desarrollo de una postura de no interferencia, lo que equivale a respetar la libertad del paciente y a confirmarle su derecho (y, por supuesto, su obligación) a no depender de nadie en la realidad cotidiana para responder a sus preguntas. Debe aceptar la responsabilidad de acudir directamente a las mismas fuentes de revelación de esa profunda sabiduría que siempre han estado a disposición de los visionarios, místicos y chamanes a lo largo de la historia.

 

En este proceso, el consultor alienta por todos los medios a su paciente a convertirse en autosuficiente e independiente. Una preocupación sincera por el bienestar del solicitante (verdadera base de la ética profesional) exige que el consultor se resista a toda tentación de crear cualquier tipo de dependencia, esforzándose, por el contrario, en desarrollar una actitud no vinculante con los asesorados, lo que no significa, por otra parte, que deba ser frío o indiferente. Esto obliga ineludiblemente al consultor a ocuparse de cualquier problema personal (inseguridad, miedo, avaricia, etc.) que pueda influir en su relación con los solicitantes. Por consiguiente, para ser competentes en este sistema, los consultores se ven obligados a conocerse cada vez más a fondo. Con este propósito, deberán utilizar el consultoría chamánica para sí mismos así como para sus pacientes. De este modo, el consultoría puede convertirse en una verdadera senda espiritual que suponga un proceso de crecimiento continuo tanto para el sujeto consultante como para su consultor.

 

A pesar de que el verdadero propósito del consultor es el de permitirle al paciente que opere independientemente, también es importante resaltar que incluso los que han trabajado con estas técnicas durante muchos años suelen preferir que alguien esté presente para escuchar el desarrollo del viaje, ya que esto agudiza la disciplina de tener que comunicar lo que ocurre y para mucha gente tiende a intensificar la experiencia.

 

Además, recordemos que dicho proceso de comunicación no se realiza sólo para quien está escuchando, ya que al volver a oír la grabación de lo ocurrido durante el viaje, uno se está comunicando en realidad consigo mismo. Así, es frecuente fijarse en detalles que de otro modo habrían sido olvidados o pasado inadvertidos. Por consiguiente, es muy ventajoso trabajar con otra persona.

 

Otro factor a tener en cuenta es el de que, al revisar y analizar un viaje con un paciente, el consultor experimentado con frecuencia podrá resaltar y llamar la atención del cliente sobre el material importante que, en el caso de trabajar solo, podría no haber sido considerado digno de atención. Mucha gente tiende a bloquear material simbólico significativo u otros aspectos reveladores del viaje ya que, al hallarlos amenazadores o dolorosos, optan por ignorarlos. Sin embargo, cuando esto ocurre suele ser evidente para el consultor y puede entonces dirigir cuidadosamente la atención del sujeto al material en cuestión, formulando las preguntas adecuadas.

Finalmente, los consultores chamánicos no deben pretender que practican psicoterapia o que se ocupan de psicopatología, ni siquiera curación. Esto debe estar claro desde el primer momento de la relación entre el consultor y sus asesorados. El consultor no le aconseja con respecto a sus problemas, sino que se limita a facilitar su contacto con las fuentes de orientación en la realidad no ordinaria, donde las respuestas que se reciben son típicamente sabias, benevolentes, compasivas, éticas y armoniosas.

 

Problemas de los que se ocupa el consultoría chamánica

 

El consultoría chamánica se ocupa de todo tipo de problemas que pueda aportar el paciente. Habitualmente se considera prioritario el trabajo con problemas personales, pero a través de estos métodos se puede obtener un conocimiento increíble de cualquier cuestión importante, tanto si le afecta a uno mismo como a los demás. En cierto sentido, los grandes genios de la historia de la ciencia que han tenido revelaciones (a menudo de naturaleza visual) referentes a problemas relativos a su campo de acción ha estado practicando estos mismos métodos de un modo inconsciente, con o sin disciplina. Sin embargo, mediante estas técnicas la gente común puede tener acceso a una introspección profunda e incluso a los pequeños detalles relacionados con la operatividad y utilización en la práctica de dicha introspección.

 

Por ejemplo, en respuesta a una pregunta sobre un problema de salud, el solicitante puede recibir instrucciones sumamente detalladas en cuanto a la comida que debe ingerir, las hierbas que tiene que tomar, el tipo y cantidad de ejercicio que necesita, etc. O también puede que sane inesperada y espontáneamente, quizá gracias a la intervención de alguno de los muchos tipos de entidades que pueblan la realidad no cotidiana. En cualquier caso, el consultor no se atribuye el mérito de lo ocurrido, sino que lo otorga a las verdaderas fuentes de donde procede.

 

Es importante resaltar que, a pesar de que pueden recibirse consejos relacionados con la salud, o bien realizarse una curación espontánea durante el consultoría chamánica, este método no capacita al consultor para diagnosticar o curar, ni lo convierte en un experto en ningún otro aspecto del chamanismo a excepción de los viajes adivinatorios. Ha sido elaborado exclusivamente para permitir que los solicitantes obtengan sus propias respuestas a cuestiones de importancia vital, trasladándose a la realidad no ordinaria y poniéndose en contacto con la increíble sabiduría que pueden alcanzar quienes estén dispuestos a invertir el tiempo y el esfuerzo necesarios como para obtener los instrumentos y las técnicas adecuadas.

 

Esto, evidentemente, no significa que en la sociedad contemporánea no haya lugar para ese tipo de chamanismo clásico en el que el chamán viaja, para ayudar al paciente, con fines distintos al de la adivinación. En realidad, la persona que haya recibido formación en consultoría chamánica estará en buenas condiciones para ayudar a los demás por los medios más tradicionales, pero sólo cuando haya resuelto sus propios problemas. Después de todo, ayudarse a sí mismo no es más que el primer paso en el chamanismo clásico, y estas técnicas de consultoría están concebidas principalmente para permitirle a la gente dar el primer paso. Sin embargo, más adelante puede que uno desee ayudar a los demás, cuando vea cada vez con mayor claridad que, ayudando al prójimo, se ayuda a sí mismo.

 

Muchos solicitantes descubren que trabajando en sus problemas reciben conocimientos procedentes de la realidad no cotidiana que pueden utilizar para propósitos más amplios. Por ejemplo, comenzando por recibir consultoría como paciente, uno puede aprender gradualmente las técnicas del consultor.

 

Algunos de los que reciben formación como consultores chamánicos practican ya la psicoterapia u otra profesión semejante y desean aprender otro sistema para ayudar a sus clientes. Otros no han comenzado todavía a ayudar profesionalmente a los demás, pero se proponen hacerlo directamente como consultores chamánicos. Y también hay quienes sólo quieren utilizar estos métodos para ayudar a solucionar los problemas en su propia vida. El propósito para el que cada uno usa el consultoría chamánica es una cuestión eminentemente personal.

 

Autonomía del sistema de consultoría chamánica

 

Con frecuencia se me pregunta si es necesario o útil disponer de una formación en métodos psicoterapéuticos o de consultoría tradicionales para convertirse en consultor chamánico. Evidentemente, muchos de los que practican métodos occidentales tradicionales sienten una gran preocupación y compasión por los demás, y han aprendido técnicas para establecer y mantener una buena relación con el sujeto, pero antes de que dichos profesionales puedan aprender los métodos de consultoría chamánica suelen necesitar, por así decirlo, cierta «desprogramación». Esto no significa que deban abandonar los procedimientos terapéuticos en los que han sido formados, o por lo menos no por completo, sino que al practicar la consultoría chamánica deben adoptar una metodología que puede ser nueva para ellos y esto les demandará una mayor disciplina que a alguien que no practique ningún enfoque previo. En otras palabras: a veces es ventajoso no llevar la carga de otros modelos y terminologías ajenos al consultoría chamánico, e innecesarios para la práctica del mismo. No supone ventaja alguna haber sido formado en métodos de consultoría occidentales; lo verdaderamente importante es la comprensión del chamanismo y, evidentemente, la personalidad del individuo a tratar.

 

Es necesario destacar, una vez más, que el consultor chamánico no intenta tratar la psicopatología, ni siquiera la neurosis. Esto se debe en primer lugar a que usamos un sistema chamánico y el chamanismo no se ocupa de los problemas personales en términos de dichos conceptos, desarrollados específicamente en el contexto del reciente paradigma occidental. Esto no significa que los fenómenos a los que hacen referencia muchos conceptos no existan, sino simplemente que el chamanismo no trabaja sobre dichos modelos. El consultor chamánico no pretende en modo alguno introducirse en los sistemas occidentales modernos de psicoterapia, donde los conceptos y definiciones en cuestión se dan por sentados. Por el contrario, trabaja en un sistema distinto, venerable, demostrado por el tiempo y, no obstante, todavía aplicable a nuestros problemas actuales.

 

Por consiguiente, si uno tiene un problema en la vida, sea cual fuere su naturaleza, suele ser posible obtener ayuda para resolverlo a través de los métodos de consultoría chamánica. La función del consultor, entonces, es simplemente la de ayudar al paciente a perfilar la definición del problema, para que esté claro en su mente. Entonces, cuando se puede formular el problema con precisión, el paciente utiliza métodos chamánicos para resolverlo. Pero recordemos que dicha ayuda no procede del consultor en la realidad cotidiana, sino del viaje adivinatorio del propio cliente a la realidad no cotidiana, donde encuentran los verdaderos consultores.

 

Los problemas vitales de los que se ocupa la consultoría chamánica pueden ser los de alguien que no es neurótico, o que lo es ligeramente, o, inclusive, que lo es en grado sumo. Pero el hecho de que un problema en particular pueda ser de origen neurótico es algo que no debe preocupar al consultor chamánico, que simplemente opera en un marco en el que dicha cuestión carece de importancia. Por ejemplo, el hecho de que cierto miedo del que deba ocuparse tenga su origen en un complejo materno no resuelto o en un trauma de la primera infancia, es una cuestión que no interviene en el proceso de consultoría chamánica. La experiencia de los chamanes indica que cualquier respuesta o consejo que se reciba en un viaje adivinatorio está perfectamente elaborado para beneficiar a su receptor en la forma más apropiada, se ajuste o no a los procesos descritos en otros sistemas como «resolución de complejos neuróticos». En realidad, como se ha dicho anteriormente, muchos psicoterapeutas han expresado la opinión de que la consultoría chamánica es de gran valor terapéutico, por lo que los beneficios de dicho sistema a este respecto son realmente incuestionables. La cuestión es el modelo v la terminología que uno desee utilizar para ayudar a sus clientes a resolver sus problemas.

 

Ésta es la razón por la que me resisto a utilizar términos del psicoanálisis occidental, o de otros sistemas que operan sobre la mente, para describir el proceso de consultoría chamánica. Por ejemplo, puede que a algunos les tiente describir el viaje en términos de «libre asociación», basándose en el uso de la imaginería o visualización. Sin embargo, yo siempre me siento incómodo al intentar traducir lo que ocurre en un campo prácticamente desconocido como el chamanismo. en términos que lo encuadren nítidamente en un sistema conocido. Me parece peligroso el uso a priori de frases psicológicas para describir dichos fenómenos, puesto que ello sugeriría erróneamente que tenemos un conocimiento científico exacto de lo que ocurre en el chamanismo, cuando en realidad no así.

 

Esto no significa que la consultoría chamánica sea necesariamente incompatible con otros enfoques. Sin embargo, yo les aconsejaría a los consultores potenciales que le brindaran al chamanismo la oportunidad de funcionar por su cuenta. Después de todo, lo ha hecho a lo largo de decenas de millares de años y a fin de que sus resultados sean satisfactorios no es necesario, por consiguiente, «mejorarlo» con conceptos y técnicas de otros sistemas, como por ejemplo haciendo referencia a los arquetipos del inconsciente, al concepto de los chakras, etc. El chamanismo merece respeto por lo que es y parece presuntuoso pretender mejorarlo antes de comprender el propio sistema de un modo vívido y pleno y ser consciente de su poder.

 

He visto repetidamente a muchas personas que, después de comenzar con un conocimiento muy superficial del chamanismo, lo han ido respetando cada vez más conforme trabajaban con el mismo, hasta llegar a estar verdaderamente impresionados por el poder e integridad del sistema de consultoría chamánica, cuando se dan cuenta de sus posibilidades. Se trata de un sistema plenamente autónomo que funciona por sí solo, sin necesidad de ninguna «ayuda». Ha sido probado por la humanidad a lo largo de los tiempos más que cualquier otro sistema mental-espiritual, y como tal merece ser respetado. Por consiguiente, el método de consultoría chamánica basado en estos antiguos y demostrados sistemas de trabajar con la mente y el espíritu humanos, no necesita justificación alguna para ser independiente de otros sistemas. En realidad, debido a la naturaleza de su enfoque, que abarca a la totalidad de la persona y utiliza ampliamente tanto el poder visionario de la mente como sus facultades analíticas, la consultoría chamánica a menudo parece ser por lo menos tan plenamente eficaz en su capacidad de transformación como los métodos basados exclusivamente en la mente analítica.

Por Michael Harner. Texto del libro "El viaje del Chamán." 

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